El asesinato del alcalde desata graves disturbios en el oeste de México

El estado de Michoacán, al oeste de México, fue escenario de fuertes protestas tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Miles de ciudadanos salieron a las calles el domingo para denunciar la falta de seguridad y la impunidad ante la creciente violencia regional.

El estado de Michoacán, al oeste de México, fue escenario de fuertes protestas tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Miles de ciudadanos salieron a las calles el domingo para denunciar la falta de seguridad y la impunidad ante la creciente violencia regional.

La manifestación, que comenzó de forma pacífica, se tornó violenta cuando un grupo de manifestantes irrumpió por la fuerza en el Palacio de Gobierno estatal. Los protestantes destrozaron ventanas, dañaron mobiliario e incendiaron parte del edificio. Entre gritos de “¡El gobierno es cómplice!”, “¡Bedolla renuncia!” y “¡Fuera Morena!”, exigieron la dimisión del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

Al mismo tiempo, en Uruapan se celebraba el funeral del alcalde asesinado. Según las autoridades, uno de los presuntos atacantes fue abatido en el lugar de los hechos y dos personas fueron detenidas. No obstante, la familia de Manzo acusa al gobierno de no haber brindado la protección necesaria, pese a las reiteradas solicitudes.

El gobierno federal condenó enérgicamente el crimen y señaló que varios grupos del crimen organizado podrían estar implicados. La región de Michoacán es conocida por ser campo de batalla entre cárteles como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Viagras.

Mientras crece el descontento social y las demandas de mayor seguridad, el clima político en el estado se vuelve cada vez más tenso. Se espera que las protestas continúen en los próximos días.

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