Abdulvahap Filiz – Artículo de Opinión
Las relaciones entre Turquía y Marruecos siempre han tenido el potencial de transformarse de una simple cortesía diplomática en una verdadera asociación económica. Sin embargo, gran parte de este potencial aún espera ser aprovechado. Por eso, el Foro de Negocios e Inversión Turquía–Marruecos celebrado en Estambul no fue simplemente otro evento, sino un punto de inflexión clave para el futuro de ambos países.
La participación de más de 400 empresarios, junto con ministros, agencias de inversión y organizaciones económicas, demuestra que ambas naciones están listas para pasar de la “intención de cooperar” a una “asociación estratégica real”.
18 años de progreso… y es hora de acelerar
Las cifras compartidas por el Ministro de Comercio turco, Ömer Bolat, resumen bien la situación:
Desde la entrada en vigor del Acuerdo de Libre Comercio entre Turquía y Marruecos hace 18 años, las exportaciones marroquíes a Turquía han aumentado nueve veces, mientras que las exportaciones turcas a Marruecos han crecido ocho veces. Hoy, el volumen comercial bilateral alcanza los 5.000 millones de dólares.
Pero la historia no se reduce a simples números.
La afirmación de Bolat —“el comercio se acelera cuando aumentan las inversiones”— no podría ser más acertada. Actualmente, alrededor de 200 inversores turcos contribuyen con aproximadamente mil millones de dólares a la economía marroquí. Una cifra importante, sí, pero claramente inferior al verdadero potencial.
Considerando el papel del Reino de Marruecos como puerta de entrada al África Occidental, las posibilidades son mucho mayores.
La oportunidad del Mundial 2030: una invitación abierta para Turquía
Que Marruecos sea uno de los anfitriones del Mundial 2030 junto con España y Portugal representa una oportunidad económica extraordinaria.
Las empresas constructoras turcas han completado proyectos por más de 100.000 millones de dólares en África y 4.200 millones solo en Marruecos. Esta experiencia coincide plenamente con las próximas necesidades de infraestructura del país: estadios, hoteles, carreteras, ferrocarriles y aeropuertos.
El embajador marroquí en Ankara, Mohammed Ali Lazreq, envió un mensaje claro al afirmar:
“Las inversiones turcas en Marruecos no han superado los 300 millones de dólares en la última década; esto no refleja el verdadero potencial”.
Un mensaje diplomático… pero contundente.
Un nuevo eje económico es posible
El presidente de DEİK, Nail Olpak, destacó un punto esencial al decir:
“No vemos a Marruecos como un mercado local, sino como una puerta estratégica hacia África, Europa y otras regiones”.
En efecto, gracias a sus acuerdos con la Unión Europea, Estados Unidos, África y el mundo árabe, Marruecos ofrece oportunidades extraordinarias tanto para la inversión como para la producción conjunta.
Para las empresas turcas, Marruecos es:
un puente logístico hacia África,
una plataforma de producción para Europa,
un punto de conexión con el mundo árabe,
y un socio estratégico a largo plazo.
A cambio, Turquía ofrece a Marruecos:
capacidad industrial sólida,
un sector de construcción altamente experimentado,
tecnología en expansión,
economías de escala,
y un ecosistema empresarial dinámico.
Así, el resultado natural es evidente:
Turquía y Marruecos pueden construir un nuevo eje económico conjunto.
De las cadenas de suministro a la producción conjunta
La presidenta del Consejo Empresarial Turquía–Marruecos, Zeynep Bodur Okyay, subrayó que la relación debe ir más allá del comercio tradicional:
“Podemos diseñar cadenas de valor conjuntas, desarrollar tecnología juntos y abrir las puertas de África y Europa como un equipo”.
Los sectores con mayor potencial para esta cooperación son:
automoción,
textil,
maquinaria,
logística,
agricultura moderna.
El presidente de la CGEM, Chakib Alj, reforzó esta visión afirmando:
“Si combinamos la escala y la tecnología de Turquía con la agilidad y capacidad de acceso a mercados de Marruecos, podemos crear cadenas de valor que sirvan a Europa, África y más allá.”
No se trata de un sueño lejano, sino de una oportunidad real basada en fundamentos sólidos.
Conclusión: esto es solo el comienzo
Uno de los resultados más importantes del Foro de Estambul serán los pasos concretos que lo seguirán: visitas oficiales, nuevos acuerdos y proyectos conjuntos. La declaración del ministro Bolat —“visitaremos Marruecos con una delegación amplia en aproximadamente un mes y medio”— señala que el trabajo no quedará únicamente en discursos.
Turquía y Marruecos no están lejos uno del otro—ni geográfica ni culturalmente.
Lo que faltaba hasta ahora era el impulso estratégico para desbloquear todo el potencial compartido.
Y parece que, finalmente, ese impulso ha comenzado.
Quizás la historia económica que ambas naciones llevan años esperando escribir…
está empezando ahora.







