Durante este año, el hecho de que, con la introducción del visado de 7 días, los nombres de las islas se escribieran en griego quedó grabado en la memoria colectiva como un claro ejemplo de falta de principios. El concepto de “postura basada en principios”, que como nación no hemos sabido adoptar correctamente (la postura que deben mantener las naciones que no rompen su vínculo con su pasado), ha sido aplicado con firmeza por las naciones que sí actúan con principios, especialmente por los griegos. Es evidente que han eliminado los nombres turcos que quedaron de las antiguas tierras otomanas dentro de sus propias fronteras. Ya renunciamos a los nombres turcos allí existentes; pero sabemos muy bien que tampoco toleran ni tolerarán los nombres de lugares en turco incluso en las tierras y mares que pertenecen a Turquía.
Mientras los griegos llaman a Estambul “Constantinópolis” y al Estrecho de Çanakkale “Dardanelos”, existe lamentablemente un grupo que compite por llamar “Kos” a la isla que mis antepasados llamaban “İstanköy” y “Kalimnos” a la que llamaban “Kilimli”. Mientras Grecia insista en utilizar nombres griegos dentro del territorio turco, estamos obligados a ser al menos tan “principistas” como ellos y a adoptar una actitud similar. El significado de esto es forzar a nuestro vecino, que tiene ambiciones sobre nuestra patria, a abandonar dichas pretensiones.
Sin embargo, esto no se puede explicar a personas que han perdido el sentido y el significado de las cosas. El hecho de que Grecia ofreciera una opción de “visado” conveniente para su propia política (y digna de reconocimiento en términos de conciencia social), pero inadecuada para nosotros, fue interpretado por muchos políticos y medios de comunicación, desde una postura de debilidad, como un “gesto de visado hacia Turquía”. Si hay que buscar un gesto o una buena noticia, el único que ha hecho un gesto es el propio pueblo turco, que, teniendo tantos destinos turísticos en su país, acepta contribuir al aumento de los ingresos turísticos de Grecia y prefiere gastar su dinero con el sector turístico griego en lugar de compartirlo con el turismo turco.
Por otra parte, es imprescindible que los servicios de gestión y guía turística dentro del país sean prestados por personas o instituciones formadas, respetuosas, conocedoras del sector turístico, fieles a las costumbres, tradiciones y valores del país en el que viven, y acordes con la tradición del Ahi. Asimismo, es necesario mejorar las opciones de precios y alojamiento de las empresas turísticas y reforzar las inspecciones.
Está registrado que los turistas turcos que pasan, de media, entre 4 y 5 días al año en Grecia gastan alrededor de 250 millones de euros en ese país. Desde el punto de vista de la política griega, esto representa dos ganancias claras. La primera es elevar al máximo posible el número de turistas procedentes de Turquía y la cantidad de divisas transferidas desde Turquía. La segunda es haber obtenido una oportunidad de propaganda cultural. Personas que no valoran las bellezas de su propio país, que buscan cualquier excusa para despreciarlo, que exageran en redes sociales lo que comen y beben, y que luego critican, insultan y desprecian su propia tierra mientras no se cansan de elogiar las islas griegas… estamos, en resumen, en una situación lamentable. Los griegos han encontrado una gran oportunidad para imponer su cultura a estos admiradores de Grecia y atraerlos a su propio bando.
Durante la guerra de Ucrania, cuando Grecia adoptó una postura hostil hacia Rusia, el pueblo ruso no lo perdonó. En 2022, el número de turistas rusos que viajaron a Grecia se redujo drásticamente, cayendo a alrededor de 35–40 mil. ¿Sabes por qué? Porque el pueblo ruso era consciente de que cada euro transferido a Grecia a través del turismo se convertía en una bala disparada contra un soldado ruso en Ucrania. En mi opinión, los rusos, amantes de los viajes, mantendrán cerrado el capítulo de Grecia durante mucho tiempo. Cuando se habla de sensibilidad nacional en el turismo, los rusos son una nación digna de ejemplo.
Entonces, ¿qué significa el aumento del número de turistas turcos que eligen Grecia y la transferencia regular de cientos de millones de euros desde Turquía hacia Grecia a través del sector turístico? Expliquémoslo así: aproximadamente el 3 % de los gastos de defensa de Grecia ha sido financiado por turistas turcos.
Desde otra perspectiva, el “regalo” anual de los turistas turcos a Grecia equivale al coste de al menos tres aviones de combate F-16. Esta grave debilidad del pueblo debe ser controlada. Desde el punto de vista de la psicología y sociología social actuales, esto parece casi imposible. El hecho de que nuestra sociedad, al igual que muchas sociedades de Oriente Medio, continúe comprando en Starbucks y marcas similares pese a los llamamientos globales al boicot, y que adopte discursos lamentables como “no es mi problema” o “qué nos importa a nosotros”, demuestra que esta estructura sufre un síndrome de agotamiento y se encuentra prácticamente en estado vegetativo. Transformar esta indiferencia social en una postura basada en principios no es nada fácil. Aquí, la oposición tiene una gran responsabilidad.
Nuestro sistema educativo no necesita ser simplemente revisado, sino reconstruido desde cero. De acuerdo con las condiciones actuales, deben reabrirse instituciones como los institutos rurales y las casas del pueblo, y la educación debe rediseñarse sobre la base de la conciencia nacional. En resumen, los cuadros formados por este sistema educativo terminan convirtiéndose en políticos, periodistas, grupos sociales y comentaristas mediáticos que presentan al pueblo la invitación turística engañosa de Grecia bajo el nombre de “visado” como una supuesta “buena noticia del visado”, habiendo perdido por completo el sentido de la conciencia nacional.






