A pesar de su avanzada edad, el profeta Ibrahim (a.s.) enfrentó una de sus pruebas más difíciles con el hijo virtuoso que le fue concedido por voluntad de Allah. Al tener el mismo sueño repetidamente y comprender que se trataba de una verdadera revelación, decidió sacrificar a su hijo, Ismail (a.s.), por amor a Allah.
Durante este proceso, Ibrahim (a.s.), Hajar (a.s.) e Ismail (a.s.) demostraron una entrega sin precedentes. La sumisión de Ismail al decir: "¡Padre mío, haz lo que se te ha ordenado! Me encontrarás, si Allah quiere, entre los pacientes", y la aceptación de Hajar al afirmar: "Si esto ha sido ordenado por mi Señor, es necesario someterse a Su voluntad", representan la expresión más sublime de obediencia a los mandamientos divinos. Esta actitud noble es un ejemplo que debe guiarnos a todos hoy en día.
Ibrahim (a.s.) mostró la voluntad de renunciar a lo más amado ante la dura prueba que se le presentaba. En el momento en que colocó el cuchillo en la garganta de su hijo y alcanzó la cumbre de la sumisión, Allah, el Altísimo, lo recompensó enviando un carnero para el sacrificio. Por superar esta difícil prueba, fue distinguido como "Khalil" (amigo íntimo de Allah) y se convirtió en la primera persona recordada como un "musulmán hanif" (monoteísta puro). Él es, en sí mismo, una nación y el guía de aquellos que profesan el Tawhid (la unicidad de Dios).
Ante las pruebas con las que Allah nos pone a examen, debemos mantenernos firmes como ellos, someternos con la misma entrega y ser conscientes de que cuando somos probados a través de lo que más valoramos, debemos estar dispuestos a renunciar a ello. Mientras ejercemos la paciencia ante lo que sucede, debemos mantener siempre presente en nuestras mentes el versículo: "Esta fue, ciertamente, una prueba evidente" (Corán, Az-Zaffat 37:106).
Allah, el Altísimo, quien otorga la mejor recompensa tras cada dura prueba, también colmó de gracia a Ibrahim (a.s.). Ismail (a.s.) fue designado profeta por cincuenta años después de su padre; alcanzó la complacencia de Allah y se convirtió en un ser dotado de virtudes superiores. Se sabe, por palabras del propio Profeta Muhammad (s.a.v.), que el arcángel Gabriel (a.s.) le informó que Ismail (a.s.) hablaba la lengua árabe con la mayor elocuencia entre su pueblo.
Asimismo, es bien sabido que la piedra conocida hoy como "Maqam Ibrahim" (la Estación de Abraham) en la Kaaba, tomó su forma durante la reconstrucción del templo que el padre realizó junto a su hijo. Otra herencia que nos queda de Ismail (a.s.) es que fue el primer ser humano en capturar, domesticar y montar caballos salvajes; pues, antes de él, no era posible cabalgarlos.
Para proteger y preservar el legado que nos han dejado y aspirar a alcanzar el mismo Paraíso que ellos, debemos cuestionar hoy los bienes mundanales y las prioridades que seguimos.











