La historia de la humanidad no es solo una crónica de guerras y reyes, sino también de los guías que construyeron el alma y el intelecto. Uno de los eslabones más excepcionales de esta guía es el Profeta Idris, el primer gran maestro de la ciencia y la civilización en la tierra, elogiado en el Sagrado Corán con la noticia de que "lo elevamos a una alta posición". Él no fue solo un siervo que se postraba en su alfombra de oración; fue un revolucionario que puso la pluma, la aguja y la balanza al servicio de la humanidad.
Los primeros ladrillos de la civilización: La aguja, la pluma y la balanza
En un periodo de oscuridad tras el Profeta Set (a.s.), el Profeta Idris (a.s.) desarrolló a la sociedad no solo espiritual, sino también materialmente. Mientras que antes de él los seres humanos usaban pieles de animales para cubrirse, él inventó la aguja y el hilo, enseñándoles a coser y vestir ropas de tela. Esto no fue un simple acto de sastrería; fue el primer paso hacia una forma de vida acorde con la dignidad humana.
Fue también él quien fue pionero en la astronomía y los cálculos matemáticos, quien introdujo la pluma al papel por primera vez y quien implementó los instrumentos de medida que forman la base del comercio. El Profeta Idris nos presentó un ejemplo antiguo del principio "buscad el conocimiento aunque sea en la China"; como sugiere su nombre "Idris" (derivado de dars o estudio), se fusionó por completo con la enseñanza y la ciencia.
Anatomía de un colapso: Los hijos de Caín y la erosión moral
En el periodo posterior al Profeta Idris, tuvo lugar una de las mayores pruebas de la historia humana. A pesar de los esfuerzos de su hijo Matusalén y su nieto Lamec, la sociedad se alejó rápidamente de la luz del Tawhid (monoteísmo) traída por Idris. Las relaciones ilícitas entre los hijos de Set y los hijos de Caín dieron lugar a la aparición de una generación tiránica y rebelde llamada "Cebariye", que se extendió por toda la tierra.
Este periodo retrata una escena que nos resulta demasiado familiar hoy en día:
La normalización del colapso moral,
La opresión y la tiranía anulando la justicia,
La persistencia en la negación y el mal.
Esta escena fue, de hecho, el eco silencioso de los pasos del Gran Diluvio de Noé. Se registró aquel día que cuando el equilibrio de la naturaleza y la creación se altera, una "Gran Limpieza" (el Diluvio) —la manifestación de la justicia divina— se vuelve inevitable.
El legado actual: ¿Ha avanzado nuestra tecnología o nuestros ídolos?
Las lecciones que debemos extraer hoy de la historia del Profeta Idris se clavan como una flecha en el corazón del mundo moderno:
El vínculo inalienable entre ciencia y moral: El Profeta Idris usó la pluma y la aguja por la causa de Alá y el beneficio de la humanidad. En el mundo actual, sin embargo, la ciencia y la tecnología a veces se convierten en armas de destrucción masiva o herramientas de explotación. Idris (a.s.) nos enseña que la ciencia sin moral trae destrucción, no civilización.
Justicia en la medida y el peso: El mensaje del profeta que introdujo las primeras herramientas de medición es claro: la paz es imposible en un lugar donde no existe la justicia económica y social.
La falacia de la mayoría: Solo mil personas respondieron al llamado del Profeta Idris. Esta es la mayor prueba de que la verdad no se determina por "voto mayoritario". Contra la falacia moderna de que "lo que es popular es lo correcto", es esencial mantener una postura "idrisiana".
¿Está el Diluvio a la puerta? La "generación tiránica" nacida de la unión de los hijos de Set y Caín se presenta hoy ante nosotros con rostros modernos. Cada periodo en el que la opresión alcanza su punto máximo y la fe se sacrifica al materialismo, invita a su propio "diluvio".
Conclusión
El Profeta Idris (a.s.) es el poseedor de una "alta posición" que saludó a nuestro Profeta (s.a.w.) en el cuarto cielo durante la noche del Miraj. El hecho de que no tenga una tumba en la tierra es quizás una señal de que su legado no debe enterrarse en el suelo, sino en la mente y el alma. Hoy, mientras usamos nuestros dispositivos inteligentes y plumas, debemos preguntarnos: ¿Estamos usando este conocimiento para elevar a la humanidad como lo hizo Idris (a.s.), o estamos pavimentando el camino que conduce a un diluvio?
No debe olvidarse que la historia se repite, y cada gran rebelión termina con un diluvio esperando su propia Arca de Noé.










